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Guía básica para papás primerizos: Cómo sobrevivir a los primeros seis meses de tu bebé

29/April/2021

Ser padres primerizos es una de las alegrías más grandes que una persona o pareja pueden llegar a tener. De igual forma, se trata de un momento lleno de emoción, angustia, incertidumbre y miles de dudas para las que pareciera haber más de una respuesta correcta. En el contexto actual del mundo, los padres primerizos pueden encontrarse frente a un fenómeno conocido como exceso de información, lo cual puede llegar a ser contraproducente. Todas las respuestas están ahí afuera, pero, como bien sabemos, cada cabeza es mundo y, cuando se trata de cómo cuidar y criar a un bebé, cualquier persona pareciera creer que sabe más que tú. Porque, sí, los padres primerizos pueden ser muchas cosas, pero lo que parecen ser sin fallo es un imán de consejos no solicitados y miradas que sólo se dedican a juzgar qué tan mal estamos cuidando de nuestros bebés.  

Con todo esto en mente y porque me gustaría resolver algunas dudas de padres primerizos de la manera más clara y directa que se pueda, me he dado a la tarea, de la mano de Alula, de crear una guía básica para papás primerizos. Esto, quiero aclarar, no se trata de una biblia que deba seguirse al pie de la letra ni mucho menos reemplaza la opinión experta de pediatras ni mucho menos. Simplemente me he encontrado con que existe una gran cantidad de recursos en Internet que ofrecen información similar para padres primerizos, pero la mayoría sufren de una gran cantidad de problemas: no están en español, son muy escuetos o demasiado específicos, no se ajustan a la realidad de lugares como Latinoamérica o, en el peor de los casos, contienen información inexacta, por decir lo menos. Ser padres primerizos es una gran responsabilidad, pero también es una de las alegrías más grandes que se pueden experimentar. Permíteme ayudarte o ayudarles en este camino, mientras trato de crear una guía comprensiva para el cuidado de un bebé de entre un día y seis meses de nacido. 

 

Preparativos iniciales 

Si estás leyendo esto mientras tienes al bebé dormido, quizás quieras pasar al siguiente punto, pero, si lees este texto como medida cautelar antes de tener al bebé, prosigue con la información. Quizás, gracias a los consejos de las madres y abuelas o por los regalos recibidos en el baby shower, si tuviste uno, ya tengas la mayoría de los artículos de esta lista. Los padres primerizos tienen que tomar en consideración todo lo que van a necesitar no sólo durante la crianza del bebé, sino todo lo que haga falta, desde que se llega a la sala de parto, hasta que se llega a la sala de la casa, con el bebé en los brazos. Imagina que esto es un checklist que puedes ir tachando, para tu mayor comodidad. Con tanto por preparar para la llegada del bebé, a los padres primerizos se nos pueden pasar algunas cosas, y es normal. Pero no te preocupes, te tengo cubierta. 

Para el ingreso de mamá a la sala de parto, debes tomar en consideración los siguientes artículos: 

  • Ropa interior desechable 
  • Brasier para lactancia 
  • Camisones que se abran por delante 
  • Compresas posparto 
  • Tiraleche 
  • Bata 
  • Pantuflas, sandalias o calzado cómodo 

Todo esto puede ir dentro de una mochila, bolsa o maleta que debe estar lista en un lugar accesible, para cuando llegue el momento de ir al hospital.  

Además de los artículos para que mamá esté en la sala de parto, los padres primerizos también deben preguntarse si ya tienen en casa y en el auto los siguientes artículos indispensables: 

  • Silla para el auto. Si tienes automóvil, debes considerar una silla para transportar al bebé. Existen diversos tipos y con diferentes funciones. En este caso, se recomienda que los padres primerizos no escatimen gastos en este articulo y lo traten como de primera necesidad, en caso de tener un auto. Piensen que la seguridad y hasta la vida del bebe está en juego en este artículo, por lo que hay que ser sumamente cuidadosos a la hora de decidir. Como recomendación especial para padres primerizos, sugiero que revisen diversas marcas y modelos de estas sillas, ya que pueden varias, dependiendo de las necesidades. Por ejemplo, los asientos para bebé están separados por categorías, de acuerdo con el peso y la edad del bebé. Pero también hay modelos de silla adaptables conforme el bebé vaya creciendo. Si, como padres primerizos jóvenes, son expertos comprando en línea, pueden hacer comparativos a través de Internet. Ahora que, si su experiencia de compra es más tradicional, los empleados de las tiendas podrá orientarlos sobre qué asiento de bebé es el mejor para sus necesidades y situación. 
  • Cuna. Los bebés pasan la mayor parte del día durmiendo, por lo que una cuna cómoda y segura es sumamente recomendable. Estoy consciente de que existen diversos estilos de crianza. Habrá quienes prefieran que el bebé duerma con ellos, habrá quienes, incluso, opten por métodos menos ortodoxos, como dejar que el bebé duerma en una hamaca. Sin embargo, una cuna es una herramienta de gran utilidad. Si éste es su caso, hay que prestar mucha atención a no cometer algunos errores. En primer lugar, se desaconseja el uso de almohadas, así como la presencia de peluches u otros juguetes en la cuna. Esto, en parte, se recomienda para evitar la temida muerte de cuna, uno de los miedos más persistentes en los padres primerizos. La recomendación es que el colchón sea duro, resistente y transpirable, lo que ayudará a que el bebé tenga el soporte que necesita en sus primeros meses de vida. 
  • Carriola. Este artículo va de la mano con la silla de bebé para el auto, ya que, muchas veces, estos artículos incorporan ambas funciones. La primera función de una carriola es que el bebé pueda ir seguro y cómodo en su interior, durante los paseos. Por esta razón, casi todos incluyen una visera, para proteger al bebé de la exposición al sol. Como con el asiento para auto, se recomienda que los padres primerizos revisen y comparen diferentes marcas y modelos. 
  • Bañera y productos para el baño. Si bien es cierto que los bebés no necesitan baño diario, tema que abordaré en el siguiente apartado, sí es indispensable mantener su higiene corporal por medio de baños regulares. Es por eso por lo que debes tener una bañera, para poder asearlo de manera cómoda y segura. Existen modelos de bañera que, incluso, están a la altura de los padres, para que puedan bañar al bebé de pie y sin hacer mucho esfuerzo al estar encorvados o sentados. 
  • Cambiador de bebé. Similar a la bañera, el cambiador de bebé debe ser un espacio en el que el bebé pueda estar cómodo y seguro, pero también puede ser funcional y cómodo para los padres primerizos. Sobre todo, toma en cuenta que un bebé va al baño cerca de 10 veces al día, entre pipí y popó, por lo que vas a pasar muchísimo tiempo frente al cambiador.  
  • Periquera, trona o sillita. Sin importar cómo le llames, la vas a necesitar. Entre los 4 y seis meses, tu bebé ya puede sentarse y sostenerse por su cuenta, además, es cerca de esta marca de tiempo en la que tu bebé ya puede empezar a comer comidas más complejas, como purés y papillas. Por esta razón, considera desde el inicio conseguir una periquera que se adapte a tu bebé y que sea cómoda para el espacio de tu casa. De nuevo, todo depende de comparar y revisar precios, modelos y marcas. 
  • Biberones y esterilizador. Los biberones son sinónimos de tener un bebé, pero lo que muchos padres primerizos no tienden a considerar, al menos en mi experiencia, es que los biberones no pueden nada más lavarse como cualquier otro articulo de cocina. Debido a que los bebés aún no tienen bien desarrollado su sistema inmune, es fundamental que todo lo que se lleven a la boca esté perfectamente esterilizado o desinfectado. Si bien muchos hierven en agua los biberones, existen métodos menos complejos, como un esterilizador para biberones, el cual suele venir como parte de un set con su propio juego de biberones o mamilas. 
  • Canguro. Muchas sociedades históricamente e, incluso, en la época moderna, nos han enseñado lo práctico de llevar al bebé pegado al cuerpo. Además de ayudar a que el bebé se pasee y puedan generar un lazo afectivo mayor, al estar cerca del padre o la madre en turno, un canguro ayuda a que los padres primerizos puedan realizar actividades sin descuidar el bebé un solo momento. Existen diversos tipos d canguros, ya sea para el pecho o para la espalda, aunque, en lo personal, recomiendo el uso de canguros para el pecho, ya que permite ser más consciente de el estado del bebé en todo momento. Esto, de nuevo, depende de la edad del bebé, ya que hay canguros que ofrecen más soporte, sobre todo para que se mantengan erguidos y con la cabeza y cuello bien sujetos. 

Manejo, cuidado y seguridad 

Como pudiste notar en el punto anterior, uno de los términos más recurrentes que utilicé fue el de seguridad. Los padres primerizos pueden tener una idea de cómo es tener un bebé, pero anda se compara con la realidad de tener que cuidar de una vida humana nueva por su cuenta. Hay muchas situaciones que pueden poner en riesgo a un bebé, al ser sumamente frágiles y enteramente dependientes de nosotros. Es por eso, que decidí continuar con un apartado dedicado a algunos consejos de seguridad que los padres primerizos deben conocer y a que a mí me habría encantado que otros me dijeran antes de iniciar con esta gran aventura. 

  • Todo el que vaya a tocar al bebé debe antes lavarse las manos 

Inicio con esta máxima, porque es una de las reglas más importantes en el cuidado de un bebé. Como mencioné un poco más arriba, los bebés aún no tienen completamente desarrollado su sistema inmunológico, por lo que son propensos a enfermar más que un adulto o, incluso, un niño mayor. Por esa razón en particular, los padres primerizos deben procurar ser especialmente cuidadosos con los bebés. Antes de tocar al bebé, los padres deben lavarse las manos con agua y bajón o, incluso, con gel sanitizante. Es recomendable tener un bote de este gel, para cualquier visita que quiera manipular al bebé. No hay problema con que otros carguen o acaricien al bebé, siempre y cuando sus manos estén limpias.  

  • Sin besos al bebé 

Esto puede generar controversia en muchos padres primerizos, así que puedes tomarlo con cierta precaución. Así como existen bacterias en nuestras manos, existen bacterias, virus y otros patógenos en nuestra saliva. Es poco recomendable que nosotros, como padres primerizos, besemos al bebé, menos aún si se trata de una persona externa, aunque sea un pariente cercano. Al menos durante los primeros meses, en lo que su sistema inmune se desarrolla, un beso podría ser, incluso, letal en algunos casos. Existen historias de la ciencia médica que afirman que un beso pudo haber sido la causa de la infección o enfermedad de bebés, lo cual llevó a un desenlace fatal; en específico, circula la historia de un bebé que fue besado por una persona con un fuego labial, esto hizo que el bebé contrajera herpes y lo llevó a su trágico deceso. Y, de acuerdo con múltiples fuentes médicas, el herpes puede ser causa de deceso para un bebé, por lo que muchos llaman a esto el beso de la muerte. 

  • Siempre cuida su cuello y cabeza 

Los padres primerizos aprenderán muy rápido que los bebés no cuentan con la fuerza suficiente para sostener su propia cabeza. Esto se debe, en resumidas cuentas, a quelas cabezas de los bebés humanos son demasiado grandes, debido al tamaño del cerebro, y a que la evolución nos hizo nacer de forma prematura, debido a la gran cantidad de recursos necesarios para criar un bebé con capacidades intelectuales únicas en el reino animal.  

Con la miniclase de biología evolutiva de lado, los padres primerizos deben recordar en todo momento que, cuando se cargue al bebé, se debe hacer con atención a sostener su cuello y su cabeza. Lo recomendable es siempre tener una mano sobre el cuello del bebé, para que también se sostenga su cabeza. Incluso, cuando el bebé esté en reposo, debe estar sobre una superficie que le permita tener su cabeza bien reposada sobre una superficie firme. Por esta razón, como te comenté en el apartado anterior, las almohadas y los peluches no están recomendados para la cuna de un bebé de pocos meses de nacido. 

  • Nunca agitar al bebé 

Muchos padres primerizos no toman en cuenta que agitar, aunque sea de manera mínima, puede ser fatal para un bebé. Agitar a un bebé puede verse como algo inofensivo, si se está jugando con él, si se le levanta con emoción o, en algunos casos entendibles, pero no justificables, por frustración de parte de los padres primerizos. Agitar al bebé puede llevar a que éste desarrolle hemorragias internas en el cerebro y, en turno, esto puede ser una causa de muerte. Esta regla, así como el resto, también se la debes comunicar a cualquier que tenga ánimos o intención de manipular o jugar con el bebé. 

  • Los bebés son sumamente frágiles 

Debido a todo lo anterior, es quizás lógico pensar que los bebés de esta edad aún no están listos para juegos que, de otra forma, consideraríamos normales. Por ejemplo, no es recomendable llevarlos de caballito o, incluso, sentarlos en nuestras piernas; por lo menos, en tanto el bebé se desarrolla lo suficiente como para sostenerse por sí mismo y tener la fuerza en sus músculos y en su cuello, para soportar este tipo de movimientos. Esto incluye, también, procurar no apretar lo que comúnmente se conoce como la mollera, ya que los huesos de su cráneo no están completamente cerrados y son todavía muy flexibles. Presiones demasiado fuertes en su cabeza pueden, también, llevar a un desenlace trágico. 

  • Cómo debe dormir 

Los padres primerizos, como ya mencioné, le temen a la infame muerte de cuna por sobre muchas cosas. La recomendación de los expertos sobre el tema es que los bebés deben dormir boca arriba con la cabeza ligeramente ladeada y sobre una superficie firme y transpirable.   

Higiene 

Algo que los papás primerizos van a encontrar más complicado de tener a un bebé recién nacido es el tema de la higiene. De cambiar pañales a los problemas en la piel que puedan surgir, existe una colección muy amplia de situaciones a tener en consideración. 

  • Cambio de pañales. Entre pipí y popó, los bebés van al baño aproximadamente diez veces al día. Un bebé tiene que ser cambiado y limpiado lo más pronto posible, para evitar problemas en su piel y, sobre todo, incomodidad. Ya sea que optes por pañales desechables o pañales de tela, debes tomar en cuenta que la piel del bebé es muy delicada, por lo que se deben extremas precauciones. Siempre ten a la mano ungüento y talco, para evitar rozaduras y, en el caso de las niñas, procura que la limpieza de sus partes íntimas sea de adelante hacia atrás, para evitar una infección en las vías urinarias. 
  • Cordón umbilical. Los bebés recién nacidos tendrán consigo parte de su cordón umbilical, entre 10 y 23 días aproximadamente. Antes de que se les caiga, no es recomendable que, durante su baño, el agua llegue al ombligo, sino hasta que éste esté completamente sanado. De hecho, se recomienda a los padres primerizos que bañen a su bebé por medio de baños de esponja hasta que pierdan su cordón por completo. El cordón umbilical se irá secando y se irá poniendo, gradualmente, de color más oscuro hasta ser prácticamente negro. Aquí es donde muchos padres primerizos entran en confusión, ya que existen doctores que recomiendan untar cremas u otros ungüentos con un hisopo en la herida del cordón, mientras que hay doctores que recomiendan no tocarlo ni ponerle nada. Lo mejor es que consultes a un pediatra directamente sobre el tema. 
  • Circuncisión: un bebé circuncidado deberá tener cuidados especiales en su pene en lo que la herida sana y el glande deja de estar enrojecido. De nuevo, te sugiero que acudas con tu médico en caso de haberle practicado la circuncisión a tu hijo, ya que él te dará indicaciones sobre el cuidado del área que fue recortada y sobre cómo evitar que haya irritaciones o infecciones. 
  • Dermatitis. Se trata de una erupción de color rojo con abultamiento en el área del pañal del bebé. En muchos casos, se produce por dejar al bebé expuesto por mucho tiempo a un pañal sucio, mojado o húmedo. La mayoría de las veces, la dermatitis puede ser tratada dejando el pañal unos días, con baños con agua tibia y con crema o ungüento. De nueva cuenta, siempre es mejor acudir con el pediatra en caso de que esta situación se dé. 
  • Frecuencia del baño. Para evitar problemas en la piel, como resequedad y, salvo que el doctor indique lo contrario, un bebé no debe bañarse todos los días, a diferencia de lo que puedan pensar muchos padres primerizos. Los bebés deben bañarse, en promedio, unas dos o tres veces por semana. Como ya mencioné, esto debe ser, en un principio, por medio de baños de esponja, para, posteriormente, hacerlo en una bañera. Este tiempo no sólo sirve para la limpieza del bebé, sino que es un tiempo ideal para la relajación, para el juego y para convivir con el bebé en un ambiente que considere cómodo y agradable, como lo es el agua tibia. Recuerda que la piel de tu bebé es mucho más sensible que la tuya, por lo que el agua nunca debe estar caliente.  

Sueño 

Los padres primerizos descubrirán a la mala que los bebés tienen un horario que no respeta a nadie ni a nada. De acuerdo con información médica aceptada ampliamente, esto puede deberse a que los bebés tienden a estar más tiempo en reposo durante en día en el vientre, cuando la madre está más activa, mientras que, cuando la madre ya se encuentra más inactiva, durante la noche, es el momento en el que el bebé puede ser más libre para estar activo. 

Debido a esto, los bebés parecieran tener un horario volteado, lo que termina siendo de gran preocupación para los padres primerizos, quienes tienen que ajustar sus propios hábitos de sueño a los del bebé. Y esto tendrá que ser así, por lo menos durante los primeros tres meses de vida. El bebé sabe en qué momento dormir y en qué momento estar despierto, por lo que es importante respetar sus horarios. Esto es especialmente importante, ya que el sueño es necesario para el sano crecimiento y desarrollo de tu bebé. Eso sí, los bebés pasarán la mayor parte del día dormidos, por lo que esto nos puede dar un respiro para no desatender el resto de nuestras prioridades. Aunque, cuando despierte, el bebé debe ser lo único que tomemos como prioritario, ya que depende enteramente de nosotros. 

No busques cambiar los hábitos de sueño de tu bebé, sino hasta que haya cumplido los tres meses. La mejor forma de lograrlo es hacer una clara distinción entre el día y la noche. Es decir, durante el día, procura que la casa esté iluminada y que tenga el ruido normal del día. Mientras que, mientras avanza el día y cae la noche, tanto la luz como el ruido y la actividad disminuyen de forma gradual. Los bebés pueden distinguir entre el día y la noche ya desde esa edad, por lo que, pronto, podrás ver sus hábitos modificados y  adecuados a los tuyos. 

Alimentación 

Lo que todos los padres primerizos deben saber es que no existe mejor alimento para un bebé que la leche materna. Todos los médicos y especialistas recomiendan el consumo de leche materna durante los primeros meses de vida de tu bebé de manera exclusiva, al menos, durante los primeros seis meses. Claro que existen situaciones por las que una madre no pueda alimentar al bebé exclusivamente con su leche, ya sea por alguna deficiencia, porque el bebé necesite más comida de la que la mamá pueda producir o porque la mamá tenga alguna deficiencia vitamínica en su propio cuerpo que provoque que su leche no cuenten con los nutrientes suficientes. Incluso, existen casos raros en los que la madre es completamente incapaz de proveer al bebé de leche materna. En esos casos, se recomienda, siempre con aval y previa consulta de parte de un pediatra, recurrir a la fórmula infantil, ya sea como sustituto o como complemento a la leche materna. En ese caso, los padres primerizos deben buscar fórmula infantil que esté fortificada con los nutrientes necesarios para el bebé y, sobre todo, que no tenga azúcares añadidas, sino solamente el azúcar propia de la leche, la lactosa. 

Adicionalmente, existe la posibilidad de que tu bebé sea intolerante a la lactosa, por lo que será imposible que consuma leche materna, así como la mayoría de las fórmulas infantiles. Para tal efecto, existen fórmulas infantiles hechas a base de granos, como la soya, fortificadas con los nutrientes necesarios para el sano crecimiento y desarrollo de tu bebé.  

Si notas que tu bebé tiene diarrea al comer, se muestra irritable, tiene muchos gases e irritación en el área del pañal de manera continua después de hacer del baño, es posible que tu hijo sea intolerante a la lactosa. En el caso de que se presente diarrea, ésta debe ser en cada ocasión que sea alimentado y no sólo de manera esporádica. Muchas veces, la diarrea es común en los bebés, debido a que sus cuerpos apenas están preparándose para digerir alimentos.  

Puede o no que tu bebé supere la intolerancia a la lactosa, la cual es producto de no generar la enzima, lactasa, responsable de procesar la lactosa. De hecho, la diarrea es producto de la acumulación de lactasa en el tracto digestivo del bebé, la cual retiene el agua de los alimentos y provoca evacuaciones líquidas. Si crees que tu hijo es intolerante a la lactosa, lo más recomendable es que consultes a tu pediatra, para que te dé un diagnóstico acertado y, entre él y los padres primerizos, decidan cuál es el mejor camino para alimentar al bebé. 

Espero que esta guía básica haya sido de ayuda para todos los padres primerizos ahí afuera que buscan una solución a la mayoría de sus dudas. Esta guía, de nuevo, no pretende ser tomada como única fuente para el cuidado de un bebé ni como verdad absoluta, sino como una pauta que ayude a los padres primerizos a adentrarse con más seguridad a la gran etapa de la vida que tienen por delante. Recuerda siempre consultar a tu pediatra, para cualquier asunto relacionado con la seguridad, salud y crianza de tu bebé. 

Por último, te invito a que sigas el blog de Alula, para más recomendaciones y consejos sobre crianza y educación de tus hijos. También puedes seguirnos en redes sociales, para estar en contacto de forma directa. 

 

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